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Pensando en Santa Cruz (II): mis retribuciones, para ayudar a la gente.

Hace unos meses falleció José Manuel, una de las personas más solidarias y bondadosas de Santa Cruz. Un día de hace siete años, José Manuel apareció por una reunión de la Plataforma por la Dignidad, y se ve que le gustó lo que vio porque desde entonces hasta que se fue estuvo aportando cantidades mensuales para ayudar a la gente a través nuestra. Siempre ahí, a la que hacía falta, y siempre de manera anónima. Una vez le propuse hacerle un reconocimiento público, se negó en rotundo, me decía: “que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”.
Lo sentí mucho cuando supe de su muerte, sobretodo porque me habría gustado despedirme, pero también eso lo hizo discretamente. Por eso, cuando me dicen desde el partido por el que me presento a la Alcaldía de la ciudad que prepare algunos puntos fuertes para mi programa, en seguida pensé en esto, en recuperar de alguna manera su gran labor y honrar también así su memoria.
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Sé que es muy difícil, pero ya que estamos, hay que intentarlo. Son 248 euros por estar un rato sentado en el Pleno -algunos sólo para levantar la mano y votar lo que diga el jefe- y otro tanto parecido por comisiones, juntas, reuniones y tagorores. Por suerte, tengo suficiente para vivir y vivo a 200 metros del Ayuntamiento, aparte, siempre lo hice así, sin llevarme nada más que la satisfacción de hacer algo por los demás, y no iba a cambiar ahora.

Para los que no estén muy al tanto de la realidad de Santa Cruz, los índice de pobreza, paro y exclusión superan con creces la media estatal, y están entre los más altos de las Islas Canarias. El acceso a los alimentos de las familias que peor están es un calvario burocrático entre Unidades de Trabajo Social y asociaciones, estas, la mayoría al servicio de algún poder particular para lucimiento y loas de algún ambicioso señor. Con unos protocolos tan defectuosos, la comida es escasa, la mayoría empaquetada, a veces en mal estado, cuando no se pudre o se extravía, y todo ello con poca o ninguna intimidad. Gracias al señor José Manuel, durante años estuvimos ayudando a las familias santacruceras con bonos de alimentos canjeables en fruterías locales, y así podían llevarse a casa papas, huevos, verduras y frutas frescas, como cualquiera que va a comprar allí, sin colas ni estigmatizaciones de ningún tipo. Si salgo de concejal, seguiremos haciéndolo, porque donaré todo lo que me corresponda en dietas y demás retribuciones a esta causa solidaria, a través de alguna de las asociaciones y colectivos no politizados que aún quedan en la ciudad, a donde me cuidaría de no ir nunca a hacerme fotos, como tanto gustan a algunos concejales del grupo de gobierno.
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Y bien, esta es mi segunda propuesta o promesa electoral, tal vez no sea mucho, lo admito, pero al menos es fácilmente ejecutable, y también copiable por otros candidatos (no me enfado si lo hacen), aunque, esto último igual es más complicado. En cuanto a mí, ya saben, si al final salgo y no lo cumplo -cosa que no va a ocurrir-, recuérdenme este artículo y pidan mi dimisión inmediata.

Eloy Cuadra, guardia civil, escritor, activista social, y por unos días también candidato a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife por el partido Por un Mundo más Justo (M+J).