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	<title>Versus Sistema &#187; trumpismo</title>
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	<description>Contra el Sistema</description>
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		<title>Canarias frente al trumpismo: ¿sumisión o resistencia?</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jan 2026 13:11:00 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Ya está aquí lo que algunos llevamos tiempo anunciando, que lo de Trump no es solo un accidente, es un cambio de ciclo: es el nuevo orden mundial de los matones. El patrón común que se instaura -ya sin disimulo- es el desprecio absoluto al derecho internacional, con EEUU apropiándose de toda América como su área de influencia o patio trasero. Una lógica de poder que también siguen Rusia con el Este de Europa o Israel con Palestina, y que podría reproducir China con su entorno asiático, como tantos otros matones poderosos que hay o habrá en el mundo. En este contexto, algunas preguntas no pueden evitarse: ¿sumisión, pleitesía, plegamiento a los matones del mundo, y sobre todo a Trump que es nuestro matón más cercano, o resistencia a los matones, a cualquier matón, y a este nuevo orden mundial? ¿Qué pasa con España y con Europa?, ¿qué camino tomarán? ¿Y qué pasará con Canarias?, ¿hacia dónde vamos nosotros?<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2026/01/trump-foto0.jpg" alt="trump foto0" width="300" height="168" class="alignleft size-full wp-image-4437" /><br />
Para las primeras preguntas empiezan ya a verse algunas respuestas: seguidismo, confusión, humillación, silencio y muy poca crítica real desde Europa, que parece apostar por tragar con Trump -qué remedio- e invertir en armamento para la OTAN, rezando para que el matón americano no se atreva con Groenlandia. En la España de Sánchez más de media España espera a que caiga Sánchez -a punto parece- para sumar al país a la corriente trumpista de los Vox, Ayuso y compañía. Y hasta aquí se puede leer. Pero nos queda la pregunta que más nos debería preocupar: ¿qué va a pasar con Canarias?</p>
<p>Antes de responder a esa pregunta crucial, hemos de saber bien qué es Canarias. Y no, no somos un territorio cualquiera. Somos la frontera sur de Europa. Una plataforma atlántica estratégica. Un espacio codiciado económicamente por muchos, convertido casi en paraíso fiscal, donde el dinero y las oportunidades fluyen para unos pocos. Y también, y sobre todo, somos un enclave militar crucial para la OTAN y para Estados Unidos. A la par de todo esto, Canarias es también una sociedad frágil y dependiente. Una sociedad partida en dos, con pocos muy ricos y muchos muy pobres, o directamente en el umbral, como resultado de la corrupción y las profundas desigualdades estructurales acumuladas durante décadas. Así las cosas, la expansión del trumpismo como corriente política global plantea una pregunta incómoda pero ineludible: ¿qué lugar ocuparía Canarias en un mundo gobernado ya sin reservas por la ley del más fuerte?</p>
<p>Sobre lo que podría suceder, algunas pistas nos ha dado ya Trump en el pasado reciente. Para el magnate americano no existen aliados, solo intereses temporales. En esa dinámica instrumental ningunea a la OTAN, desprecia a la Unión Europea, dinamita numerosos acuerdos multilaterales (política arancelaria) y consensos más o menos globales (cambio climático), y acostumbra a  usar a los territorios débiles como moneda de cambio útil. Con estos precedentes, parece claro que Canarias no será nunca para Trump o para los que sigan con sus recetas un actor político a respetar, solo un activo negociable. Un enclave intercambiable que puede servir hoy para una cosa y mañana para otra, tal como se intercambian cartas en cualquier juego. Pero cuidado, porque Canarias está en África, y nuestro continente negro es otro de los espacios en pugna de los poderosos del mundo: por sus materias primas, tierras raras y minerales imprescindibles para la transición energética, la armamentística y la tecnología; por amparar rutas comerciales y marítimas muy importantes que todos quieren controlar; por su demografía creciente y joven que lo convierte en un mercado futuro potencial muy apetecible; o por su proximidad a Europa (influir en África es hacerlo en Europa). Por todo esto y por mucho más, los EEUU andan en pugna con Rusia y China por ser la potencia dominante, en lo que podría ser la repetición de lo que ya estamos viendo en América Latina.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2026/01/rus-chin-300x200.jpg" alt="rus chin" width="300" height="200" class="alignright size-medium wp-image-4439" /><br />
Casualidad o no, Rusia y China tienen ya trabajo adelantado en el continente africano, a lo que EEUU responde con el AFRICOM (un comando militar específico para África conformado por bases, drones, inteligencia y operaciones “antiterroristas”), y el apoyo a ciertos sectores estratégicos y gobiernos &#8220;útiles&#8221; que permiten la extracción y el asentamiento privilegiado de las multinacionales estadounidenses. Para ser claros, Trump no inventa nada en África. Esta política extractiva y mafiosa la lleva haciendo EEUU desde hace décadas. Trump solo la ha radicalizado, despreciando el discurso de la cooperación, la diplomacia, la ayuda al desarrollo o la milonga de llevar la democracia al mundo, y se limita a apoyar a los gobiernos -corruptos o no- que garanticen seguridad, pleitesía, recursos y freno a Rusia y China.</p>
<p> ¿Y qué pasará cuando Trump o el que le suceda le pregunte a sus asesores de Inteligencia qué hay de Canarias? Plataforma atlántica, puerta entre África, América y Europa, nodo logístico y militar, espacio “estable” frente a un entorno africano inestable. Todo esto le dirán, lo que de seguro implicará cierto grado de militarización, con mucha subordinación y cero soberanía. En resumen, en el tablero donde se juega el control de África, Canarias no es premio, solo es una base desde la que operar. Y en un orden mundial de matones, las bases no deciden ni negocian, solo se ocupan, se usan y llegado el caso se sacrifican.</p>
<p>Ahora vayamos a lo que ya tenemos en África: Marruecos, un socio preferente de EEUU que aspira a ser matoncillo local. ¿Qué pasaría si mañana a Estados Unidos le interesara fortalecer aún más su alianza estratégica con Marruecos? O mejor será preguntarnos: ¿qué tendría España para ofrecer a Trump que pueda competir con lo que ofrece el sátrapa alauí?, ¿y qué garantías reales tendría Canarias de no convertirse en un espacio de influencia y sumisión para Marruecos? No nos engañemos: España no tiene nada que hacer contra Marruecos frente a EEUU. No solo porque Marruecos es una potencia mundial del fosfato y EEUU depende enormemente de este mineral y sus derivados. Marruecos es también un régimen estable y fuerte que no vislumbra cambios, es obediente y ofrece una posición geoestratégica excepcional en el Estrecho de Gibraltar, con cooperación militar plena como aliado y como cliente de la industria armamentística estadounidense, es además la puerta de entrada y control del Sahel, y, muy importante, ha normalizado su posición favorable a Israel frente a Palestina. España en cambio es inestable, y es una democracia -muy imperfecta- con límites estructurales, controles jurídicos y dependencia europea. Con estas realidades subyacentes, en cualquiera de los escenarios hipotéticos futuros en el mundo de los matones, a EEUU le gustará más una Canarias controlada por Marruecos.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2026/01/africom.jpg" alt="africom" width="275" height="183" class="alignleft size-full wp-image-4438" /><br />
En resumen, el trumpismo no cree en fronteras jurídicas, en derechos históricos o en equilibrios regionales, cree en pactos bilaterales asimétricos donde el fuerte impone y el débil acepta. Y en este escenario Canarias, como territorio ultraperiférico europeo, jurídicamente estorba, y tendría todas las papeletas para perder. &#8220;¿Qué diablos pinta un territorio europeo en mitad de África?&#8221;, dirá algún secretario de Trump. Es así de simple: estorbamos como frontera europea donde no toca, como espacio de control marítimo o como territorio con derechos reconocidos en el derecho internacional. En un escenario de trumpismo globalizado, en un mundo sin reglas, los aliados útiles como Marruecos pesan más que los territorios con derechos, y Canarias será sacrificada, directa o indirectamente. Porque si no nos venden a Marruecos nos venderán a las multinacionales y a los mercados de la prostitución y de las drogas. No olvidemos la otra cara del trumpismo: es el mejor aliado del capitalismo depredador, de la desregulación, las privatizaciones, el debilitamiento del Estado y los controles ambientales y sociales. Un trumpismo consolidado significa para Canarias barra libre a fondos de inversión, a las energéticas, a las constructoras y a las grandes plataformas, para acabar convertidos en otro macroburdel estilo Las Vegas en el Atlántico (lo que ya por cierto casi somos sin necesidad de Trump, todo sea dicho).</p>
<p>Hasta aquí la radiografía, ahora toca ver las opciones que nos quedan para Canarias. Para ello, hay que contar con lo que parece irremediable: que en España más pronto que tarde estarán gobernando los alumnos aventajados en trumpismo que tenemos por aquí (Ayuso, Abascal, Alvise). Y bueno, si creen que un gobierno de ese corte, pelotero del trumpismo, va a suponer algo bueno para Canarias, lo llevan mal. ¿Acaso no recuerdan el total desprecio a Canarias que ha mostrado Vox con la crisis migratoria abandonándonos como territorio cárcel/frontera? ¿No es Vox también el que aboga por suprimir las Comunidades Autónomas?  </p>
<p>Mi conclusión después de tanto análisis: el multilateralismo es la única defensa posible que le queda a  Canarias. El muy imperfecto y tramposo equilibrio geopolítico que había hasta hace poco, es el camino menos malo en este escenario tan complicado. No podemos autoengañarnos con este populismo de moda, por mucho que detesten a Sánchez. No nos vale el entreguismo o la resignación. Solo en un orden internacional basado en la Diplomacia y en el Derecho Internacional hay espacio para el reconocimiento de territorios no centrales y minorías ultraperiféricas empobrecidas o esquilmadas como Canarias. Dicho de otra manera: la Unión Europea, con todas sus contradicciones y corruptelas, por mucho que no nos guste, es hoy el único espacio donde Canarias tiene herramientas jurídicas, fondos estructurales, estatuto propio y capacidad de defensa colectiva. Si ese marco cae, como propone el trumpismo, Canarias estará desnuda ante los lobos.</p>
<p>Y hasta aquí mi artículo de hoy. Puedes darle varias vueltas, confirmar lo que digo por otras fuentes o incluso inventarte otro escenario más agradable si  lo prefieres, pero estas son las dos opciones que nos quedan: entreguismo o rebeldía. Yo elijo lo segundo. Elijo soberanía, dignidad y empoderamiento, que pasan por defender nuestra condición de territorio atlántico singular, por exigir respeto a nuestra población, cultura y territorio, por reforzar alianzas multilaterales y armarnos con una voz propia en el espacio euroafricano, desde el Sur Global. Es este un camino difícil, cierto, y no  exento de riesgos, pero todos los demás caminos a la larga son peores. ¿Y tú, qué eliges?</p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>, <em>escritor y activista social. </em></p>
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		<title>Consideraciones sobre el trumpismo desde el sur precario.</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Feb 2025 11:28:20 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El segundo advenimiento de Trump a la Casa Blanca da por oficialmente inaugurado un nuevo ciclo histórico, el anterior empezó a finales de los 80, con la caída del muro y la desintegración de la URSS, estuvo marcado por el capitalismo salvaje y la globalización, y hasta aquí llegó. Ahora toca desglobalizar el mundo, el globalismo pierde, porque Trump no es solo Trump, es el trumpismo, una ideología que se extiende aquí y allá, y lo que está por venir (la derecha manda en Europa con el trumpismo muy bien representado, en algunos países incluso gobierna, y en Alemania hay elecciones con la AFD avalada por Trump). Lo primero que llama la atención es cómo pueden tener tanto predicamento en Occidente una ideología y unas conductas públicas tan alejadas de la ética o la moralidad. Lo mismo podríamos decir de Milei en Argentina y de otros tantos, sin olvidarnos de los Alvise, Abascal y Ayuso en España. La explicación es sencilla, el trumpismo va contra los globalistas, una gran camarilla de gobernantes títeres de las élites corporativas y el imperialismo de la OTAN que gustan a muy pocos y no han sabido llevar bienestar o justicia social a sus países, ni aminorar las guerras, más bien todo lo contrario, empeñados además en vendernos un relato mentiroso e insostenible que casi nadie se cree ya. Pero no nos engañemos, el hecho de que los globalistas sean malos no implica que los trumpistas sean algo mejor. Y es  que aquí no solo pierden los Macron, Sánchez y compañía, pierden también la cultura, la justicia social, los derechos humanos o la protección de las minorías, imponiéndose un mundo multipolar con una vuelta a las naciones y una diplomacia sui generis donde mandan los que la tienen más grande (la reserva de armas nucleares), en una especie de imperialismo del más fuerte donde cualquiera de esos más fuertes pueden anexionarse territorios, establecer bloqueos, plantear deportaciones masivas o fijar aranceles, bastando con que no se molesten los otros tres o cuatro más fuertes. Esto último lo estamos viendo con las soluciones a la guerra de Ucrania o al genocidio en Gaza, resueltas por EEUU,  Israel y Rusia, dejando sin efecto lo que pudieran querer los palestinos, los ucranianos o los europeos menos dotados en su aparato militar. También lo estamos comprobando en algo que nos debería preocupar mucho, las deportaciones masivas de inmigrantes irregulares de EEUU, engrilletados de pies y manos, en aviones militares, queriendo indicar al mundo que es un asunto de seguridad nacional que debe ser abordado como si de delincuentes muy peligrosos se tratara, cuando, en España por ejemplo, no es delito entrar sin papeles al país, es solo una falta administrativa. Y bien, hecha esta introducción pertinente van las preguntas. ¿Cómo nos va a afectar este nuevo ciclo histórico a los precarios de Europa, a los que estamos en España, y dentro de España, a los que habitamos en los sures más precarios, como el canario? ¿Es posible, hay espacio para una tercera vía? En caso afirmativo, ¿qué tercera vía?<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/02/deportaciones.jpg" alt="deportaciones" width="1200" height="675" class="aligncenter size-full wp-image-4219" /><br />
<strong>¿Cómo nos va a afectar, a los precarios? </strong><br />
Por lo que estamos viendo con el asunto de los aranceles, el proteccionismo y los bloqueos, es bastante probable que mucho de lo básico nos cueste más caro, más todavía, y por tanto seremos más pobres de lo que ya somos. Entre otras razones porque no se espera que gobiernos la mayoría de derechas y ultraderechas piensen en subir salarios para compensar.  También está el tema del obligado rearme de Europa por nuestra propia cuenta, resultando que España es la que menos pone en armamento de todo el continente. Vamos que vamos a tener que aportar bastante, lo que sólo puede salir de más impuestos, habitualmente cargados a las clases medias y bajas (impuestos indirectos), rara vez a los más ricos, y de recortes drásticos en el gasto público, habitualmente aplicados a las partidas sociales, nunca a las que afectan a los ricos. Luego, por este lado también vamos a ser más pobres, más todavía.<br />
Por otra parte, si tenemos en cuenta que el trumpismo es básicamente liberar conservador en lo económico y negacionista en lo climático, no se prevé que se solucionen los problemas de acceso a la vivienda, el colapso sanitario, la brecha educativa, la carestía de la energía y la alimentación, la superpoblación, el turismo invasivo o el deterioro del medio ambiente, pues todas estas realidades o problemáticas requieren de una adecuada intervención del Estado, pero el Estado con el trumpismo no interviene en nada de esto, fiándolo todo a los designios de la Mano Invisible del Mercado. Y aquí en los sures precarios lo vamos a sentir más que en otros lugares, porque con poco dinero en la cartera, con esta ideología actuando estás perdido.<br />
Contra el más que previsible aumento de la pobreza y la precariedad en nuestros sures precarios, el trumpismo aplica el dogma de la meritocracia habitual en la derecha de toda la vida. Esto es: que cada cual tiene lo que se merece, lo que ha trabajado y por lo que se ha esforzado, de modo que si eres pobre es única y exclusivamente culpa tuya, y se acabaron las ayudas sociales, las paguitas que tanto gusta de criticar nuestro Abascal. Y bueno, para todos aquellos precarios que no se conformen y piensen en rebelarse o protestar, para estos el trumpismo aplicará con más dureza todavía algo que ya llevamos tiempo viendo, la aporofobia, o criminalización y persecución de todos los pobres disidentes, o su eliminación progresiva como material sobrante de la sociedad.<br />
Otra cuestión, no podemos obviar que el trumpismo es también xenófobo, racista, nacionalista, antifeminista, antiminorías culturales  y ultracatólico, y no es sólo que sea todo esto, es que además lo proclama con orgullo, como santo y seña de su doctrina reaccionaria. Esta seguridad que el trumpismo tiene con sus postulados ideológicos nos deja claro lo que van a hacer en todos lados cuando gobiernen, lo que ya estamos viendo en Estados Unidos, esas deportaciones masivas de inmigrantes irregulares con toda las violencia y rigurosidad que se pueda, además de la reducción a la mínima expresión posible de cualquier reivindicación sexual, cultural, política, ideológica, religiosa o forma de vivir que no sea lo que ellos entienden por decente y aceptable. En resumen, contra todos los que sean diferentes a ellos, es posible que haya violencia, unas veces &#8220;legal&#8221;, otras más disimulada.<br />
 Y por último, con la vuelta a los nacionalismos y el cierre de fronteras a las personas que promueve el trumpismo, el derecho internacional va a saltar por los aires y será mucho más peligroso viajar o moverse de un país a otro, también para nosotros los precarios de los sures españoles y canarios,  pues, aunque no somos de piel tan negra, ya nos han colocado el cartel de migrante pobre en buena parte de la Europa clasista.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/02/meritocracia-300x225.jpg" alt="meritocracia" width="300" height="225" class="alignright size-medium wp-image-4220" /><br />
<strong>¿Hay espacio para una Tercera Vía entre el trumpismo y el globalismo? </strong><br />
Con respecto a esta segunda pregunta, es evidente que espacio sí hay, si nos fijamos sobre todo en las contiendas electorales recientes, refrendadas todas con una altísima abstención, de donde es sensato pensar que buena parte de la población no se siente atraída ni por unos ni por los otros.  Pero no se trata solo de decir que sí hay espacio. No nos vale con que ese espacio quede representado por la desazón, el abandono, la bajada de brazos o la resignación de los que conforman esa posible tercera vía. Es urgente que ese espacio se configure y se ponga a trabajar ya, y ello por una razón fundamental, porque los precarios del mundo estábamos mal con el globalismo y no vamos a estar mejor con el trumpismo.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/02/pedro-sa-nchez-y-ursula-von-der-leyen-durante-una-reunio-n-en-la-comisio-n-europea-1024x614.jpeg" alt="pedro-sa-nchez-y-ursula-von-der-leyen-durante-una-reunio-n-en-la-comisio-n-europea" width="618" height="370" class="alignleft size-large wp-image-4221" /><br />
<strong>¿Por dónde debe ir esa Tercera Vía? </strong><br />
Para responder a esta tercera pregunta solo hace falta ser mínimamente observador, y no plantear como Tercera Vía posible postulados que ya defiende el globalismo actual, por muchos matices que queramos ponerle. No puede ser Tercera Vía un globalismo humanizado o disimulado. O para que ustedes me entiendan bien: no puede ser Tercera Vía lo que vienen haciendo desde hace años partidos como Podemos, Sumar y otros tantos de corte similar, pues estos partidos con sus ideologías hace tiempo que vendieron su alma al diablo al acomodarse como meros reformistas identitarios dentro del sistema, en lugar de luchar claramente contra el. Explicado de otra manera: la política no es como el fútbol, en el fútbol la gente es de un equipo toda su vida y permanece fiel, en política hay que aprovechar el momento, si no se aprovecha ese proyecto está muerto, y esto es lo que deben entender muchos de esos partidos a la izquierda del PSOE, cuanto antes. Una última explicación quizá más pertinente: aunque podamos estar de acuerdo en la necesidad de defender a las minorías migrantes, a las minorías sexuales o a la mujer frente al hombre, su defensa no debe tener un carácter especial o prioritario ni ser bandera, deben sumarse, adaptarse y entender que son uno más entre los muchos precarios, perseguidos, machacados o abandonados del mundo, como lo son las personas sin hogar, los españoles sin vivienda, los jóvenes sin futuro, los niños sin comida, las madres sin hijos, los enfermos sin tratamiento, los parados sin trabajo, la sociedad sin cultura, los trabajadores sin recursos o los ancianos sin cuidados aparcados hasta morir. En resumen, la única lucha posible no es una lucha identitaria enfocada en ciertas minorías, es la lucha de clases, de los de abajo, muchos y muy jodidos, contra el sistema, sí, contra los de arriba, resultando indiferente que se llamen globalistas o se llamen trumpistas. </p>
<p>Y bien, ahora ya saben algo más sobre lo que pienso. Entonces, ¿nos ponemos a trabajar?</p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>,<em> escritor y activista social.</em></p>
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