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	<title>Versus Sistema &#187; manipulación</title>
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	<description>Contra el Sistema</description>
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		<title>Donde empieza la violencia</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Aug 2025 22:15:01 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo fama de <strong>radical</strong> en algunos círculos, y he de admitir que lo soy, aunque no por el lado con el que se ha popularizado el término. No voy -ni me habrán visto nunca- insultando ni golpeando a nadie, ni quemando contenedores, volcando coches o haciendo barricadas, ni alentando a nadie a que lo haga, pero sí me gusta ir a la raíz de los problemas. Y es que eso, justamente, es lo que supone ser radical, del latín <em>radix</em>, que significa “raíz”. Radical no es por tanto quien grita más, ni quien rompe más cosas, es el que se atreve a preguntar por las primeras causas, por el origen de los problemas, y no se conforma con el primer argumento que le llega, porque es fácil de entender o porque le viene bien a su grupo o a su manera de ver el mundo. Porque esto, precisamente esto, es lo que pasa en la actualidad, cuando todo parece concebido en base a discursos simples o sesgados. <br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/featured_6708-300x130.jpg" alt="featured_6708" width="300" height="130" class="alignleft size-medium wp-image-4366" /><br />
Hecha esta introducción necesaria, conviene preguntarnos con honestidad: ¿qué está ocurriendo en Canarias -aunque esto podría ser extensivo a toda España- con la violencia exacerbada que sufrimos?  Asistimos a un goteo constante de homicidios, desapariciones inexplicables, mujeres violentadas, quemadas o asesinadas, ajustes de cuentas, niños maltratados, jóvenes delincuentes, peleas en bares, en fiestas, en partidos de fútbol… Todo ello en la comunidad autónoma con el índice de litigiosidad judicial más alto de España. ¿En serio estamos así? ¿Dónde ha quedado la bonhomía habitual del canario? Y estas preguntas nos llevan a otras más incómodas y profundas. ¿Hay un origen en esta violencia generalizada? ¿<strong>De dónde sale</strong>, de qué simiente, de qué semilla ha brotado? ¿A qué lógica responde, esta violencia que nos mata y nos arrebata la vida? ¿Es natural al ser humano y solo nos cabe contenerla (Hobbes), o cómo decía Rousseau, somos buenos, compasivos y libres en el estado de naturaleza, y es la sociedad la que nos corrompe? No sé si es porque he tenido hijos y he podido ver cómo es el ser humano en su estado de naturaleza inicial, o se debe a una cuestión genética o experiencial diferente, pero me decanto más por esta segunda teoría. Y si los niños no odian ni excluyen por naturaleza, solo lo hacen cuando aprenden a hacerlo, cuando el mundo les enseña que hay que pisar para no ser pisado, entonces, habrá que buscar a los que nos enseñan a ser así, si queremos ir a la raíz. <br />
<a href="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/images.jpg"><img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/images.jpg" alt="images" width="224" height="225" class="alignright size-full wp-image-4367" /></a><br />
No se trata -aclaro- de justificar o excusar al que violenta, golpea o mata a otra persona, pero sí de repartir culpas, y apuntar a los ideólogos que están sembrando desde espacios de influencia y poder esta forma de sociedad. En esta deriva involucionista, no sé ustedes pero yo observo un punto de inflexión en la nueva política que se instauró en España con la llegada de Pedro Sánchez y las izquierdas alternativas al poder. No digo que los de antes fueran mejores, seguramente fueron peores, pero el señor &#8220;M. Rajoy&#8221;, probablemente metido hasta el fondo en la trama corrupta del Partido Popular, al menos se esforzaba por ser educado y correcto en el debate político. A su salida <strong>se abrió la veda de la mala educación, la chulería y el insulto</strong>, a hablar de felón, autócrata, psicópata, perro, comunista, fascista, chavista, franquista, el puto amo, mafia o &#8220;me gusta la fruta&#8221;, por no citar las barbaridades a las que han llegado los alvises, los abascales y compañía. Y esta violencia verbal que se ha colado en el discurso político no es banal. No es solo una cuestión de maneras, de decoro o de estilo, es una forma de contagio moral, una pedagogía oscura que va enseñando a la ciudadanía que gritar vale más que argumentar, que atacar al adversario es más rentable que confrontar ideas, que todo vale con tal de no perder. <br />
<a href="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/edfdaqwewcerfwefgwrgwef.jpg"><img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/edfdaqwewcerfwefgwrgwef.jpg" alt="edfdaqwewcerfwefgwrgwef" width="800" height="442" class="aligncenter size-full wp-image-4368" /></a><br />
Y si el primer escalón en la espiral de la violencia es la mala educación, impuesta desde el poder,  el segundo escalón lo conforman <strong>la mentira y la manipulación</strong>, aún más corrosivas porque socavan el suelo mismo sobre el que se construye toda convivencia, y toda democracia: la verdad compartida. La mentira además violenta la inteligencia del otro, y lo humilla sin necesidad de gritarle. Y otra vez es algo que viene y se enseña desde arriba. Así, cuando una autoridad miente deliberadamente, está usando su poder para distorsionar la realidad y someter la conciencia de los demás, obligándonos a creer lo que no es, y a tragar con la verdad mentirosa del poder. El drama del asunto es que si un político tiene la mentira y la manipulación de su lado, ya no necesita ser buen político ni solucionar los problemas de la gente, le basta con pintar la realidad a su acomodo y tapar, manipular o criminalizar la realidad que no le conviene, y en ese punto hace ya mucho tiempo que estamos. Ejemplos elocuentes de esta violencia en forma de mentira, todo el espectro político, y por esta parte del mundo el señor Clavijo con su &#8220;modo canario&#8221; de hacer política, puestos a su servicio muchos medios de comunicación -en especial la TV Canaria, convertida ya en revista de propaganda-, controlada la Diputación del Común y otras tantas instituciones, y tendida su red de influencias hasta extremos insospechados. Sin ir más lejos, en plena guerra de algunos contra el ecocidio de Cuna del Alma y la corrupción del PSOE canario, ahora que también apuntamos a CC y PP por colaboracionistas prevaricantes, como no están dispuestos a ir contra el cacique sureño -por aquello de que &#8220;perro no come perro&#8221;-, van y le dan justamente esta semana desde el Gobierno de Canarias el premio al Ayuntamiento de Adeje (PSOE) como excelencia en el Turismo en Canarias, aunque todos sabemos que es una patraña, es contrapolítica, es usar las instituciones para manipular y criminalizar a los canarios que luchan. Pues esto, también es violencia. <br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/mentira-y-politica.jpg" alt="mentira-y-politica" width="540" height="240" class="alignleft size-full wp-image-4369" /></p>
<p>El tercer escalón en esta espiral descendente de la violencia es <strong>la polarización</strong>. Es sencillo: cuando todos mienten, y nadie asume ya un mínimo compromiso ético y político con la verdad, el debate público queda reducido a una guerra de acusaciones cruzadas. Unos señalan las mentiras de los otros, los otros devuelven el golpe con más fuerza, y así se alimenta un clima de sospecha y enfrentamiento en el que ya no importa lo que es cierto, solo de qué lado estás. Y cuando ya no hay verdad compartida, lo único que queda es el bando. Lo que vemos hoy en España y por extensión también en Canarias, es el resultado de años de esta lógica destructiva: un país partido por la mitad, donde la derecha y la izquierda no se enfrentan con ideas, lo hacen con fanatismo y trincheras. En este ambiente, ya no se tiende al consenso, a la justicia o al bien común, solo importa eliminar al otro, al precio que sea. Cada cual consume sus propios medios, repite su propio relato, y odia, o teme al adversario, desde su blindada cápsula ideológica. ¿Díganme si esta polarización extrema, es o no violencia?<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/pola.jpg" alt="pola" width="259" height="194" class="alignright size-full wp-image-4370" /><br />
Pero la espiral no termina aquí, porque cuando la política deja de resolver, dado que ya no lo necesita (para eso tienen sus señorías la mentira, el relato y sus propios medios de propaganda), entonces, lo que sufre es la vida concreta de la gente, y allá  donde la mediocridad política es más grande más sufre la gente, como es el caso de Canarias. Y este es el último escalón, el más doloroso y el más básico: el momento en que una ciudadanía harta, frustrada y golpeada por una mala política que nada soluciona, deja de creer en las instituciones y se ocupa en sobrevivir como sea, desde la precariedad, la marginalidad o la delincuencia. En este punto, <strong>la violencia deja de ser simbólica, sibilina o institucional, y se vuelve física, directa, brutal</strong>. Se impone el discurso de: <em>como nadie hace nada, lo hago yo</em>. En esta realidad, las instituciones, el derecho, la ley y lo que está bien hace tiempo que desertaron, y solo queda la  ley de la calle, la del más fuerte, sobrevivir como sea, con el uso de la violencia siempre que sea necesario. Y cómo a violencia directa y bruta es imposible ganar a la ultraderecha, ellos van ganando. Así aparecen, entre otros, los justicieros de la vivienda. Y no por casualidad, porque allá donde la justicia social y la civilización fracasan y abandonan, su lugar lo toman los violentos. Quiero destacar este asunto especialmente, porque es sin duda la claudicación más grosera y dolorosa que este Estado Fallido que es España ha hecho a la violencia, aceptando como legales las empresas de desokupación, dándoles incluso el rango de héroes, cuando en realidad son pura coacción e intimidación, hasta acabar convirtiéndolos en ídolos y benefactores populares cuyas formas y maneras hay que imitar. Y estamos ya sin darnos cuenta en el <em>¡sálvese quien pueda!</em> como regla de oro de la convivencia. Ya no se espera nada del Estado ni de nuestra clase política, esos grandes fingidores, y pasamos a legitimar la fuerza bruta como el camino para “resolver” lo que la política o la civilización no han querido solucionar.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/08/3e983869-5d65-4d77-b6b6-0dc584735570_16-9-discover-aspect-ratio_default_0-1024x576.jpg" alt="SONY DSC" width="618" height="347" class="aligncenter size-large wp-image-4365" /><br />
Después de esto, lo que tenemos es una sociedad que ha aprendido a mentir, a ser grosera, malencarada y violenta, una sociedad que lo relativiza todo y desconfía de todos. ¿Qué viene después? Justo lo que estamos viendo: violencia pura y dura. Gente apaleada en la calle, mujeres quemadas por hombres, jóvenes que mueren a golpes, ancianos estafados sin piedad, personas sin hogar malmuriendo por todos lados, robos, atracos, homofobia, racismo, intolerancia, mafias, corrupción, acoso escolar&#8230;, con los gimnasios llenos de gente musculándose para pegar más fuerte. Entretanto, con cada nuevo delito, con cada nueva paliza, a cada nuevo asesinato, ahí están sus señorías con sus medios de propaganda, diciéndonos algo así como: <em>&#8220;¡Vaya, otra oveja negra! ¡Hay que ver cómo está el mundo!, ¡necesitamos más policías!&#8221;</em> Y lo peor es que muchos, quizá demasiados, acabarán creyéndolo, mientras otros, no tantos, seguiremos nadando contracorriente, convencidos de que <strong>la violencia tiene muchas caras, y solo puede combatirse desde la educación temprana en una no violencia y una honestidad radicales</strong>. Eso, con el agravante temerario que tiene un caso como el mío, siempre a la contra, flaco, cascado, sin dominar ningún arte marcial ni haber ido nunca a gimnasios.  </p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>, <em>escritor y activista social.</em> </p>
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		<title>Sobre cómo los periodistas cavaron su propia tumba.</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2023 12:08:10 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Compartía el otro día un twitt del fantástico periodista que es David Cuesta, en el que denunciaba cómo una empresa pública del Cabildo estabiliza una plaza de periodista sin exigir titulación de periodismo para la misma, bastando con el Graduado en Secundaria. Compartí su denuncia porque estoy de acuerdo con él en que no se puede devaluar el periodismo hasta esos extremos. También es conocida la baja cuantía de los salarios de los periodistas, y esta misma mañana escuchaba a un famoso locutor grancanario denunciar que hay periodistas que ganan lo mismo que una cajera de supermercado. Pero la realidad es que si nos vamos a buscar el origen de esta devaluación profesional, parece que la responsabilidad básicamente es del propio periodista que ha dejado corromper y devaluar su profesión sin oponer la más mínima resistencia, siendo además partícipe importante de esta misma corrupción.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/01/cuesta-david-300x207.png" alt="cuesta david" width="300" height="207" class="alignleft size-medium wp-image-3741" /><br />
Por desgracia no hace falta argumentar mucho para sostener esta última afirmación, cuando tenemos en España a la mayoría de medios de comunicación con periodistas que no informan de toda la verdad, ni de todo lo que sucede, solo nos cuentan mayoritariamente la verdad que interesa a los que mandan o tienen el dinero, o la que interesa a la corriente ideológica que defienden, una información por cierto, casi siempre envuelta en una pátina de propaganda y adecuada presentación para parecer más o menos de lo que en realidad es, según interese. Es bastante triste admitir que esto es verdad, especialmente para los que como yo -quería ser periodista de joven- apreciamos el valor que tiene la democracia. Una democracia que cojea bastante cuando el ciudadano no puede recibir información veraz y completa de lo que pasa, que es justo lo que sucede ahora y desde hace bastante tiempo. Y alguien podrá decir en este punto: ¿si esto es lo que ha sucedido siempre por qué esta devaluación reciente tan acusada del periodismo? Es sencillo: hasta hace diez o quince años, la información que circulaba a disposición del ciudadano la distribuían básicamente los medios de comunicación de toda la vida, conservando de alguna manera el monopolio de ese servicio. Y ya sabemos lo que pasa en el capitalismo, cuando hay un monopolio o un oligopolio de algo los precios se mantienen altos. Pero ya hace tiempo que la gente mayoritariamente se informa por otros canales alternativos gratuitos que no son los grandes medios de comunicación, a través de multitud de plataformas digitales y redes sociales, cansados de que en los grandes medios de comunicación les cuenten siempre la misma milonga prefabricada que interesa al poder de turno. Cierto que tampoco es oro todo lo que reluce por los canales alternativos, por aquí también hay mucha fake news y mucha información manipulada, aunque esta es otra historia, otro problema en tiempos de postverdad, hablamos de lo difícil que le resulta al ciudadano medio de hoy en día distinguir la verdad de la mentira.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/01/FAKE-NEWS-3-300x200.png" alt="FAKE-NEWS-3" width="300" height="200" class="alignright size-medium wp-image-3742" /><br />
El asunto es que hace quince o veinte años los ciudadanos debíamos tragar con los medios de comunicación generalistas porque no había básicamente otra cosa, pero hoy la mayoría de la gente sabe ya que los grandes medios intentan engañarlo o manipularlo, o arrimarlo hacia su corriente, de modo que muchos optan por medios alternativos y por las redes sociales. Cuando esto ocurre, como ya ha ocurrido, se acabó el monopolio o el oligopolio, la prensa termina vendiendo humo y la gente no compra humo. La resultante final de todo esto es que el propietario del medio de comunicación o el político de turno que tiene que contratar al periodista, sabe que el periodista es poco menos que una prostituta -como dijo en su famoso discurso el periodista John Swinton&#8230; ¡en el año 1880!-, que dirá o escribirá lo que se le pida sin ningún valor o esencia que guardar.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/01/roto-prensa-300x210.png" alt="roto prensa" width="300" height="210" class="alignright size-medium wp-image-3744" /><br />
Para que entiendan mejor la gravedad de lo que esto supone les propongo una sencilla comparativa. Imaginen la profesión médica con su famoso juramento hipocrático, hoy día los médicos todavía mantienen unos sueldos medianamente altos (aunque también se han devaluado producto de la lógica perversa del capitalismo salvaje), porque entienden el valor que tienen la salud y la vida humana, conscientes de que un diagnóstico erróneo puede llevar a la muerte de una persona. Por este preciso e imperativo motivo, los que mandan y contratan a los médicos tienen que seguir contratando a profesionales de la medicina y no al primero que pasa por allí diciendo que sabe. Digamos pues que en la salud hay un consenso general, la ciencia médica es un dogma y no es tan fácil pervertir, corromper o manipular. Ahora cambiemos este mismo análisis y llevémoslo a la práctica periodística, a diferencia de lo que pasa con el valor que se le da a la salud y a la vida humana, en este caso nadie pareció darle nunca el valor que merece la información veraz, nadie se paró a pensar en los efectos tan nocivos que para la población tiene una información errónea, no calcularon la cantidad de gente que sufre por las mentiras generalizadas, y así acabaron los periodistas sin tener ningún valor o esencia que guardar. A diferencia del médico al que en sus años de universidad le enseñan algo que se convertirá en su esencia y distinción, un valor, una ciencia que no está al alcance de cualquiera, al periodista en sus años de carrera solo le enseñan una técnica, lo de escribir o contar algo medianamente presentable, sin nada más que guardar o que los haga imprescindibles, cuando además hoy en día eso de escribir o contar algo medianamente presentable está al alcance de muchísima gente.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/01/roto-3.png" alt="roto 3" width="707" height="452" class="aligncenter size-full wp-image-3748" /><br />
Y así se explica por qué hoy el periodismo está tan devaluado y mal pagado, ellos mismos cultivaron su propia precariedad. Quizás si en un pasado no tan lejano los periodistas se hubieran unido y hecho fuertes, y hubieran exigido el derecho a ejercer la libertad de prensa informando verazmente sin imposiciones ni obligaciones, que por otra parte está incluso recogido en ese panfleto mojado que es hoy la Constitución Española (artículo 20), tal vez hoy otro gallo nos cantaría. Ahora es donde vienen los argumentos socorridos de que el periodista también tiene que comer, que también tiene una familia y demás historias, está bien, lo aceptamos, pero eso es lo mismo que dice la prostituta que cede a los deseos del hombre que quiere comprarla, y aún así son muchas las mujeres que no se prostituyen incluso teniendo necesidades.<br />
Espero que no me tomen a mal este artículo los y las periodistas que me lean, la mayoría de ustedes saben que lo que escribo o denuncio sale siempre de mi espíritu constructivo, confiando en que puedan mejorar las cosas. Y no lo van a creer pero por estas casualidades que tiene la vida, justamente hoy, cuando acabo el artículo y me voy al correo para enviarlo, me encuentro con un correo sorpresivo de la Asociación de Periodistas de Tenerife que me pide que actualice mis datos suponiendo que yo soy periodista. Por supuesto les he dicho que se confunden conmigo, no tengo ningún título de periodismo, no sé quién les habrá pasado esa información errónea. En cualquier caso, voy a atender a esto a lo que llaman señales del destino, y dado que justo hoy cuando escribo sobre el periodismo me llega un correo de la Asociación de Periodistas, algo que nunca me había pasado, les voy a remitir mi artículo a ver si puede servir de algo y se hacen ustedes fuertes en defensa de la libertad de prensa.</p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>, <em>escritor y activista social.</em></p>
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