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	<title>Versus Sistema &#187; izquierdas</title>
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	<description>Contra el Sistema</description>
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		<title>Debilidades de las izquierdas: entre la traición, el victimismo y la superioridad moral</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2025 11:19:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Versus]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Dejábamos la pregunta abierta en mi último artículo: ¿cómo es posible que las derechas radicales tengan tanto tirón con mensajes tan simples y bárbaros? Las respuestas, a continuación. La primera gran debilidad, el gigantesco error que nunca debieron haber cometido: la vergonzosa traición a la lucha de clases, olvidando que las izquierdas nacieron como parte ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Dejábamos la pregunta abierta en mi último artículo: ¿cómo es posible que las derechas radicales tengan tanto tirón con mensajes tan simples y bárbaros? Las respuestas, a continuación.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/10/izquierda-woke.png" alt="izquierda woke" width="747" height="419" class="aligncenter size-full wp-image-4401" /><br />
<strong>La primera gran debilidad, el gigantesco error que nunca debieron haber cometido: la vergonzosa traición a la lucha de clases</strong>, olvidando que las izquierdas nacieron como parte de un movimiento obrero articulado en torno a la lucha de clases, contra la explotación capitalista, por una redistribución justa de la riqueza y una mejora de las condiciones de vida. Era eso y no más, ese es el nervio central. ¿En qué momento se volvieron urbanitas, intelectuales, clasistas y acomodadas? Quizá cuando sacaron la bandera blanca y se rindieron a la hegemonía del capitalismo como fin de la historia, y desplazaron sus referentes de lucha hacia las minorías identitarias. Es sencillo de entender, la lucha de clases de las izquierdas de antaño, abogaban por una enmienda a la totalidad, y en el más moderado de los casos eran incómodas para el sistema, porque apuntaban a intereses económicos de verdad. Las izquierdas blanditas de hoy en día, lo han sustituido por luchas identitarias parciales (género, libertades sexuales, diversidad cultural, minorías racializadas), o por luchas de corte universalista que se escapan en mucho de los problemas locales o estatales que en verdad afectan a la gente. Luchas, legítimas en todo caso, pero que en poco o en nada cuestionan el núcleo del capitalismo, que no es otra cosa que lo económico. Y no digo yo -aclaro-, que no sea justo y oportuno manifestarse contra el genocidio de Gaza, por ejemplo, de hecho yo también me manifiesto, pero se me antoja harto difícil cambiar algo de lo que ocurre en esa parte del mundo, cuando sabemos ya desde hace tiempo que la geopolítica pasa olímpicamente de lo que digan los ciudadanos, salvo que las revueltas sean muy masivas, mantenidas en el tiempo y decididas a apostarlo todo, incluso la integridad física. Entretanto, echo de menos el mismo interés y la misma concurrencia ciudadana cuando desahucian a una familia precaria, en ese suicidio colectivo que es hoy la falta de vivienda en este país, y especialmente en comunidades como Canarias, por no hablar del ecocidio mantenido que llevan sus señorías como hoja de ruta en el Archipiélago.<br />
Lo identitario, y lo universal, son luchas cómodas para el poder, que incluso permiten a las élites apoyar banderas arcoíris, lenguaje inclusivo o cuotas de representación, o hacer como que están por la paz en el mundo, la democracia o contra el cambio climático, con meras escenificaciones impostadas (pinkwashing, greenwashing), porque todo eso no amenaza los beneficios de las grandes corporaciones, ni su partitocracia tramposa y elitista. El resultado son unas izquierdas inofensivas, inocuas, blanditas, domesticadas, que ya no van contra el sistema, desconectadas de la precariedad laboral, de los salarios indignos, de la falta de vivienda, de la desigualdad estructural, y de la mayoría de los problemas que le hemos dejado a los jóvenes de ahora, sin que ellos tengan culpa alguna. Y también y sobre todo, desconectadas y sin plantar batalla a las realidades locales. Ejemplo claro de esto último, el hecho de que las únicas izquierdas reales que tienen algo de predicamento hoy en España, en medio de la marea ultraderechista dominante, son las izquierdas regionalistas o independentistas que sí se centran en las realidades locales, como son las gallegas, las catalanas o las vascas.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/10/GF67H3FXUAACJHB-300x300.jpg" alt="GF67H3FXUAACJHB" width="300" height="300" class="alignleft size-medium wp-image-4402" /><br />
<strong>La segunda gran falla en el universo de las izquierdas, es el victimismo habitual en el que se manejan</strong>, convertido ya casi en identidad política propia, dibujando a un ciudadano-consumidor de derechos. Al centrar sus luchas en cuestiones identitarias y en colectivos habitualmente marginados, buena parte de las izquierdas han situado sus discursos en el reclamo de derechos, olvidando la otra parte, lo de asumir responsabilidades y esforzarse duramente y con seriedad. Este acomodamiento en los derechos y en el dame, lo vemos especialmente en España en buena parte del funcionariado, con escandalosas cifras de absentismo laboral y no demasiada productividad, pese a que tienen mucho mejores sueldos y condiciones laborales que los trabajadores del sector privado. Y aclaro, no estoy diciendo que recortemos en lo público, al contrario, pero nos iría mejor si los funcionarios entendieran que también están los deberes, la disciplina, la responsabilidad y la cultura del trabajo, y del esfuerzo.<br />
Más allá del funcionariado, el discurso victimista aplicado al ciudadano, nos presenta al individuo siempre como víctima de un sistema opresor, machista, violento, abusón, y es por tanto un individuo al que hay que socorrer, subsidiar, proteger o amparar. No me entiendan mal con esto tampoco, no estoy en contra del Estado del Bienestar, de las coberturas sociales, laborales o asistenciales, todo lo contrario, pero entender que todo es opresión o minusvalía, que todo es culpa de “otro”, del sistema o del de más allá, genera dependencia, desmoviliza y socava la autonomía personal, y con esta filosofía el sujeto nunca se reconoce como agente transformador de su propia vida. La consecuencia: una sociedad que pide soluciones pero no se siente llamada a comprometerse, mucha gente exigiendo justicia que se resiste a asumir la dureza del esfuerzo colectivo. Y aquí el capitalismo está nuevamente encantado, y se aprovecha de esta debilidad colectiva manteniendo a la ciudadanía en la queja, alejada siempre de la acción verdaderamente revolucionaria.  Se trata pues de buscar un término medio entre la meritocracia mentirosa y clasista y la aporofobia casi delictiva que defienden las derechas en esta parte del mundo, y la victimización y el reclamo permanente de derechos de las izquierdas políticamente correctas.<br />
Es más, diría que una parte del auge de las ultraderechas en este país deviene del rechazo radical que presentan a esta cultura del victimismo, que llevan al extremo del patrioterismo y la violencia en muchos casos, cierto, muy equivocadamente. Es lo que tiene, a mi juicio, de positivo este tsunami reaccionario que nos arrasa: ellos sienten que algo está mal, pero aplican soluciones bárbaras muy erradas. Es aquí donde las izquierdas deben saber leer el síntoma al que apuntan los conservadores, y aplicar soluciones adecuadas.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-la-superioridad-moral.jpg" alt="contra-la-superioridad-moral" width="350" height="466" class="alignright size-full wp-image-4403" /><br />
<strong>Y el último gran error histórico de las izquierdas, es esa superioridad moral en la que se instalan.</strong> Ese universalismo arrogante, heredero de la ilustración y de esos valores tan nobles, hace que las izquierdas se olviden que vivimos desde hace mucho en un mundo donde todo es relativo. Muchas izquierdas se ven a sí mismas como moralmente superiores, convencidas de que representan “la verdad” y “el bien común”. Esta actitud termina generando desconexión con amplias capas sociales que no se sienten reconocidas ni respetadas. La gente, buena parte de la población canaria y española de hoy, no saben siquiera si comerán mañana o si tendrán casa el mes que viene. Frente a estos problemas habituales, gravísimos para todo el que los sufre, las izquierdas ortodoxas se presentan como un “club de virtuosos” que dicta lo que está bien y lo que está mal desde arriba, predicando, con banderas ideológicas y satanización de las opciones reaccionarias, sin presentar más argumentos ni soluciones que su supuesta superioridad moral y ese elitismo cultural. Y así, acaba pasando lo que hoy tenemos: a buena parte de la ciudadanía, también el obrero, el autónomo, el parado, el vecino de los extrarradios pobres de la ciudad, comprando los discursos más simples, emocionales, directos, aparentemente más cercanos, incluso reaccionarios, de la extrema derecha, porque al menos éstas los escuchan, y no los tratan con condescendencia o altanería. </p>
<p>Y así están las cosas, queridos y queridas de las izquierdas. Imagino que este artículo no va a gustar a muchos de los militantes zurdos tradicionales, pero es lo que hay, por mucho que no quieran verlo. La suma de estas tres debilidades explica por qué las izquierdas pierden terreno, aquí y allá. Empezaron a perder cuando olvidaron que nacieron para transformar lo material, no para dar lecciones morales o refugiarse en luchas cómodas. Así pues, si queremos -y me incluyo también yo como parte de esas izquierdas- salvar algo de lo que otros  consiguieron y no morir aplastados por el rodillo conservador, toca bajar del pedestal y volver al barro de la precariedad, de los salarios de miseria, de la falta de vivienda, de la desigualdad obscena, del viejo que muere solo y abandonado, de la madre que no puede, del joven sin futuro o del parado sin esperanza. Toca volver a ser herramienta por y para la gente de abajo, un martillo contra la injusticia, no un club selecto de  gente chachi encantada de haberse conocido. </p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>, <em>escritor y activista social.</em> </p>
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		<title>La pertinaz inflación, y las izquierdas domesticadas.</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jun 2023 12:34:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Versus]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Este lunes un compañero activista por la sanidad pública, médico de profesión, me remitía un artículo que empezaba tal que así:  <strong><em>La “izquierda neoliberal”, en su afán de “parecer normal”, ha terminado asimilando, asumiendo el lenguaje de la derecha, ha contaminado su análisis social y político con el de la derecha, desecha el análisis que asume la lucha de clases como el motor de la historia, como la confrontación entre trabajo y capital, entre poseedores y desposeídos. Y lo sustituye por el análisis reformista de un capitalismo con supuesto rostro humano.</em></strong> Poco más hace falta comentar, para entender la desafección galopante de buena parte de la gente con las supuestas izquierdas que se dicen estar con el pueblo. En cualquier caso, tratando de ser un poco más didáctico, voy a poner un ejemplo muy actual y práctico con el que se entenderá mejor. Empezando por el título escogido a propósito, con una inflación pertinaz que va camino de arruinarnos a todos, usada hoy como argumento perfecto, tal como usó Franco en su momento a esa pertinaz sequía de los años 40, con la que escondía su incapacidad para alimentar a los españoles. Pertinaz la sequía, como la inflación, y es posible que no hayan cambiado tanto las cosas, como tampoco ha cambiado mucho la presencia de las izquierdas combativas y revolucionarias, no estaban en tiempos de Franco porque se los cargaban, y no están ahora porque han sido domesticadas.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/06/sequía-pert-218x300.jpg" alt="sequía pert" width="218" height="300" class="alignleft size-medium wp-image-3787" /><br />
Pero dejémonos de retórica y vayamos con el ejemplo. Y creo que nada más actual, nada que nos duela más que esta <strong>inflación persistente</strong>, que se han empeñado en arreglar a base de fastidiar y empobrecer a la gente. Y es que ha pasado casi un año desde que el BCE comenzó a subir los tipos de interés con el supuesto objetivo de reducir la inflación, pero no funciona, y así van ya ocho subidas de tipos consecutivas, hasta el 4%, la cifra más alta de los últimos 15 años, con Lagarde diciendo que hay margen para más. En ese mismo lapso de tiempo, desde julio de 2022 hasta marzo de 2023, según el INE, los salarios han aumentado en España un 2,7%, en cambio los beneficios empresariales han ascendido hasta un 15,4%. En Canarias la situación es mucho peor, aquí el precio de los alimentos ha subido un 25% desde 2021 hasta la fecha, también según el INE, y hoy nos levantamos con el peor de los titulares: <em>&#8220;La subida de intereses asfixia a 63.000 familias canarias&#8221;</em> (El Día). Creo que hay suficiente como para estar muy cabreados con las lamentables soluciones de nuestros políticos y administraciones, empecinados en hacernos la vida más difícil a la mayoría con este encarecimiento desmesurado de todo, cuando, como veremos a continuación, la culpa de la inflación no es nuestra. No es culpa de los ciudadanos y tampoco es culpa de la guerra de Ucrania -por si alguno lo estaba pensando-, pues el petróleo había subido una barbaridad en enero de 2021, y aún faltaban 13 meses para el comienzo del ataque, el gas subió a más del doble de su precio en los ocho primeros meses de 2021, y aún faltaban cuatro meses para la guerra, la vivienda viene subiendo sin parar como producto especulativo, especialmente en España, desde mucho antes de la guerra, y el trigo, por poner un último ejemplo, subió un 30% en el mercado internacional meses antes del conflicto armado. Podemos concluir por tanto que la inflación, o al menos esta primera escalada inflacionista, no la provocamos los consumidores, era una crisis de oferta generada por el parón de la pandemia, con la que jugaron como quisieron las grandes corporaciones e inversores potentes para maximizar beneficios, dado que son estos conglomerados empresariales los que controlan el mercado de la energía, las materias primas esenciales y la vivienda (Blackstone es el mayor casero de España). El problema es que esta inercia inflacionista de las grandes corporaciones ávidas de beneficios termina siempre por trasladarse al consumidor y todo acaba subiendo de precio, es entonces cuando los &#8220;sabios&#8221; neoliberales herederos de Milton Friedman que mandan en la Unión Europea deciden que hay que subir los tipos. Grave error, según muchos reconocidos analistas económicos no alineados con el establishment (Juan Torres, Yanis Varoufakis, Federico Aguilera), pues esta medida, dicen, sólo es efectiva cuando la inflación está provocada por un aumento real de la demanda de consumo de los ciudadanos, pero ese no era el caso, cómo hemos visto. El resultado, un incremento considerable de los beneficios empresariales y de los bancos. Gana la banca, siempre gana la banca, y, casualidad, otra vez perdemos los ciudadanos. </p>
<p>Hecha ya la correspondiente introducción sobre el asunto de la inflación, es hora de averiguar de dónde viene y señalar a los culpables y sus posibles soluciones, porque, algún culpable habrá y algo se podrá hacer, no vaya a ser como apuntan algunos analistas y tertulianos, que no hay solución posible, que el sistema está montado así y es lo que hay. Cómo no nos creemos eso, porque aceptarlo sería admitir que no hay nada más allá de este capitalismo salvaje, suponemos que esta deriva debe tener su origen en algún momento de nuestra historia reciente. En este punto, parece que hay un mínimo consenso entre los economistas libres que no están al servicio del capital, la mayoría apuntan al descontrol y la barra libre de dinero a los bancos que sobrevino tras la crisis del 2008.  Así las cosas, el ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis -famoso por ser uno de los pocos que osó enfrentarse a la Troika Comunitaria-, en dos artículos recientes titulados <em>Deja que los bancos ardan</em> (marzo de 2023) y <em>La inflación como juego de poder político salió mal</em> (junio 2022), apunta al colapso financiero del año 2008 y sus &#8220;soluciones&#8221;, inyecciones abundantes de dinero desde los bancos centrales a sus sistemas bancarios vinculados, o como él mismo lo explica: <strong><em>&#8220;La política posterior a 2008 de severa austeridad para la mayoría y socialismo de estado para los banqueros.&#8221; (&#8230;) &#8220;Efectivamente, al crear enormes sobregiros para los banqueros con la falsa esperanza de que el dinero se derramara a la economía real, los bancos centrales causaron una inflación épica de los precios de los activos (apogeo del mercado bursátil e inmobiliario, la locura de las criptomonedas y más).&#8221;</em></strong>  En resumen, lo que Varoufakis y otros analistas nos dicen, es que tras la crisis del 2008 el acceso al dinero se puso mucho más complicado para los ciudadanos de a pie, pero fluyó a borbotones desde los bancos a los canales financieros al servicio de la especulación global, multiplicándose a un ritmo exponencial a la voracidad de los intervinientes. En este contexto, si nos vamos a la lista Forbes de hace unos meses, observamos cómo entre las empresas más grandes del mundo, la mayoría son entidades financieras, fondos de inversión o empresas que controlan algún monopolio estratégico, es decir, la mayoría son entramados que no producen básicamente nada, sólo especulan, y se enriquecen. El problema es que una vez enriquecidos no se contentan con guardar el dinero en una gran nave al estilo del Tio Gilito -el tío rico del Pato Donald-, se dedican a extender su dominio y capacidad de decisión a todos los sectores vertebradores de nuestras sociedades (sanidad, energía, vivienda, alimentación, transportes, educación, cuidados o medios de comunicación, entre otros). Luego es ahí dónde está el problema, en las propias reglas del sistema, que se esmeran mucho en fastidiarnos a los de abajo pero nada hacen por frenar o controlar el ansia de poder de todos estos dinosaurios financieros, cuando en realidad son ellos los que manejan y mueven la economía hacia la inflación sistémica que hoy sufrimos.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/06/Yanis_Varoufakis-200x300.jpg" alt="Yanis_Varoufakis" width="200" height="300" class="alignright size-medium wp-image-3788" /><br />
Visto ya dónde está el problema de fondo de la inflación que sufrimos, es razonable pensar que en el gobierno más progresista de la historia de España habrá gente que sepa de todo esto y asesore a Sanchez (PSOE) y a Yolanda (Sumar) para que muevan ficha contra multinacionales, monopolios y grandes financieras, al objeto de restarles un poco de poder o equilibrar en algo las reglas del juego. Pero nada de eso, la mayoría de medidas contra la inflación han pasado por ayudas, bonificaciones o rebajas puntuales de impuestos, sin ir al fondo del problema ni cambiar nada.  Así las cosas, tenemos el <strong>Ingreso Mínimo Vital</strong>, incluida su última subida del 15% de su importe, una ayuda necesaria, aunque aún le llega a muy pocas de las personas que lo necesitan por su situación, y puede provocar desincentivación laboral en el receptor, especialmente en sociedades con inestabilidad laboral y salarios bajos, prefiriendo algunos beneficiarios no incorporarse al mercado laboral por no compensar el escaso aumento de ingresos de un trabajo y la inseguridad posterior a perderlo y verse sin nada. También se aplicó la <strong>bonificación de veinte céntimos al carburante</strong>, una bonificación indiscriminada, tanto para el multimillonario que va en Rolls-Royce como para el precario que no tiene coche, animando de paso al consumo de combustibles fósiles contaminantes. Sin duda, no fue la mejor idea. Y <strong>hubo más ayudas y bonificaciones</strong>, a la industria, al campo, a la pesca y a los transportes, además de créditos ICO y avales a empresas, y bonificación del recibo de la luz, con el bono social eléctrico, rebaja del IVA al 10% y suspensión del impuesto a la generación eléctrica. Con respecto a la inflación vinculada a <strong>la subida descontrolada del precio de los alimentos</strong>, lo primero, un poco tarde, fue una rebaja del IVA de algunos alimentos básicos, con entrada en vigor el 1 de enero de 2023. También a principios de este año vimos a Yolanda Díaz intentar abanderar un tope a los precios de una cesta básica de alimentos en España, aduciendo que algunas grandes superficies y distribuidoras se estaban forrando, pero pronto le cayeron encima, incluso desde el mismo gobierno, para advertirle que en la Europa del libre mercado y la competencia no es posible topar los precios. Y Yolanda se arredró, dejando el asunto diluido en un &#8220;por favor&#8221; a algunas grandes cadenas alimentarias, rogándoles que bajaran el precio a algunos productos esenciales: las carcajadas debieron ser importantes entre los directivos de esas grandes empresas. Aún peor lo que se ha hecho para frenar <strong>la escalada imposible del precio de la vivienda</strong>, una cuestión gravísima que se ha abordado mal, sólo al final de la legislatura. Así, las viviendas de la Sareb, mayoritariamente públicas, aún siguen en manos de fondos buitre, con promesas y más promesas a futuro muy inciertas. Caso aparte la muy cacareada Ley de Vivienda que se centra básicamente en un límite temporal a la subida del alquiler que no sirve para nada y en complicarles las cosas a los propietarios, desincentivando así la puesta en alquiler de temporada en beneficio del vacacional, aún sin regular. Y todo ello sin tocar a la banca, ni a los fondos buitre, ni a los especuladores, ni a la vivienda vacía, ni a las mafias de paramilitares de la desokupación, ni hacer nada por descriminalizar a la ocupación, entre otros renuncios. Esto y poco más es lo que han hecho desde el gobierno más progresista de la historia contra la inflación (también ha dedicado 1.000 millones de euros a <strong>un Plan de Ciberseguridad</strong> para vigilarnos mejor, pero eso es otro artículo), no pudiendo contemplar como medidas tendentes a reducir la inflación <strong>dos impuestos extraordinarios del gobierno</strong>, uno a la banca y otro a las eléctricas, pues ambos impuestos están recurridos ante la Audiencia Nacional y al final acabarán repercutidos a los usuarios, lo cual provocará un lógico aumento de la inflación en lugar de un descenso. Hasta tal punto es así que el impuesto a la banca ha sido cuestionado incluso por la directora del BCE, la recurrente señora Lagarde, que invita a los bancos españoles a repercutir el coste del impuesto sobre los clientes, muy en contra del gravamen español.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/06/sanchez-y-yolanda-1024x576.jpeg" alt="sanchez y yolanda" width="618" height="347" class="alignleft size-large wp-image-3789" /><br />
En conclusión, lo que han hecho estas izquierdas domesticadas o pseudo izquierdas del PSOE y de Podemos con su ministra Yolanda, ese tan publicitado &#8220;Escudo Social&#8221;, han sido mayoritariamente ayudas y más ayudas, dinero de la caja pública con algunas rebajas fiscales y varios intentos tímidos y errados de meter mano al capital, con cero medidas contundentes que puedan cambiar un mínimo el modelo económico que sufrimos en España, de manera que la brecha entre capital y trabajadores, entre ricos y pobres cada vez es mayor. Y ello con un agravante añadido que nos alumbra un futuro aún más complicado, pues <strong>la Deuda Pública de España asciende ya al 113%</strong> del PIB, y en Europa los hombres de negro van directos a imponernos una reducción de hasta el 60% en los próximos pocos años, para lo que ya cuentan con la obediencia debida de los que mandan en España, ya sea el PSOE o el Partido Popular. ¿Imaginan en qué se va a traducir esta nueva temporada de recortes? Efectivamente, más tijeretazos a la sanidad pública, a la educación pública, a las pensiones y a todo lo que suene a cuidados públicos o coberturas sociales, convertido en pecado capital para los fanáticos del liberalismo económico.  Y en toda esta martingala de renuncios y bajadas de pantalones una pregunta nos vuelve: ¿dónde están las izquierdas combativas y anticapitalistas que deben abanderan las necesarias luchas de clases? Pues no la hay, lo que hay es Yolanda Díaz y un edulcorado proyecto llamado Sumar, que se presenta como muletilla del PSOE vendiéndonos básicamente las mismas motos que Sanchez, alerta antifascista, feminismo, greenwashing y poco más. Lo siento mucho, pero con esto solo no les llega, y lo que es peor, le están haciendo la campaña a la derecha y a la ultraderecha. Y aquí podría terminar el artículo, que bastante largo va ya, pero no estaría completo y se prestaría a más de una crítica, podrían achacarme que es muy fácil criticar y no tanto proponer. Así que, sin ánimo de soltar aquí un programa electoral alternativo, sí que voy a avanzar algunas ideas, por si quieren darle una vuelta.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/06/privatización-300x150.jpg" alt="privatización" width="300" height="150" class="alignright size-medium wp-image-3790" /><br />
Para empezar, lo primero que deberían hacer y no hacen es <strong>no mentirle a la gente</strong>, porque la gente, aunque ellos crean que es tonta, no lo es, y está generalmente bastante informada, no digo todos pero sí muchos de los que históricamente han buscado el voto en las izquierdas. Olvidan Yolanda y cía. que existen los medios de comunicación no alineados con el poder y las redes sociales, ya no es como antes, la gente se informa, y su discurso propagandístico falsario y acomplejado, más preocupado por ser correcto que por resolver los problemas reales, acaba por convencer a muy pocos. ¡Hay que romper el marco carajo!, cómo dirían en Sudamérica, donde por suerte aún saben muchos de qué va esto de la lucha de clases.<br />
Otra cuestión básica que falta por hacer, o al menos plantear la batalla, dado que hemos visto que la causa de las desigualdades y el empobrecimiento generalizado de la gente gira bastante en el abuso de poder y posición dominante de grande monopolios, bancos y entidades financieras, es hora de que en España se empiece a dar la vuelta a buena parte de lo que se ha vendido, esto es, que el Estado sea también un agente económico con capacidad y no solo un gendarme mamporrero del capital. <strong>Una Eléctrica Pública</strong>, ¿por qué no? Francia la tiene, Italia también, otros países muy capitalistas la tienen. <strong>Una Banca Pública:</strong> Alemania, la locomotora capitalista de Europa, casualidad, tiene un fuerte sistema bancario público de carácter regional con el que se financian numerosos proyectos de interés comunitario, con una cuota de mercado que ronda el 24%. En Francia, la Caisse des Dépôts y la Banque Postale son dos entidades financieras públicas con mucho peso en el país. También hay banca pública en Suiza, en Italia, en Países Bajos, en Suecia, en Noruega y hasta en el ultraliberal Estados Unidos, con el caso paradigmático del Banco de Dakota del Norte, que ya imitan en una veintena de estados del país del Tío Sam. Entonces, ¿por qué en España no? Y tanto como en el sector energético o en el financiero en otro muchos sectores estratégicos podría España revertir la ola privatizadora que emprendieron los González, Aznar y compañía, que tiene al país a la cola de Europa en peso del sector público, y apenas supera el 2% (Italia o Francia tienen un 12%, Bélgica un 28%, y Finlandia un 45%, entre otros). ¿Qué decir de la vivienda?, urgentísimo que deje de ser un bien de especulación financiera y vuelva a ser un derecho y un bien fundamental, y esto sólo es posible plantando cara a los buitres que dominan el sector en España. Y por supuesto repartir la riqueza de manera más justa, con una reforma fiscal progresiva que exija más a los que más ganan, en lugar de repartir la pobreza con caridad como ha hecho hasta ahora&#8230; ¡el gobierno más progresista de la historia de España!  Es evidente que muchas de estas propuestas están a años luz de ser posibles en el estado actual de la política y la sociedad españolas, y de seguro contarían con la oposición frontal y el veto de los que mandan en Europa, pero es el único camino, todo lo demás es desigualdad, esclavitud y empobrecimiento. En definitiva, es urgente darle la vuelta al neoliberalismo dominante que todo lo inunda, con argumentos, con insumisión, y con lucha en las calles. ¿Ustedes ven a Yolanda Díaz y sus sumandos con interés y propuestas en esta línea, cuando ni siquiera hemos visto un programa y ya están los pactos y los sillones? En fin, por esto y por mucho más, es probable que no tengan mi voto esta vez, porque, como le leí a Gabriel Rufián hace una semana, <em>&#8220;no se puede frenar a la derecha y a la ultraderecha de verdad, siendo una izquierda de mentira&#8221;</em>, y cuanto más tardemos en hacer otras cosas, más difícil será.</p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>, <em>escritor y activista social.  </em>  </p>
<p>Algunos artículos usados en este estudio:<br />
<a href="https://hojasdebate.es/opinion/un-proyecto-de-pais-o-un-proyecto-de-clase/">https://hojasdebate.es/opinion/un-proyecto-de-pais-o-un-proyecto-de-clase/</a><br />
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		<title>La unidad de las izquierdas en Canarias, ni posible, ni deseable.</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Feb 2023 11:42:04 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Volvemos como en cada contienda electoral con la cantinela de la unidad de las izquierdas, esa que supuestamente provocaría un mejor resultado en las elecciones para las iniciativas a la izquierda del PSOE. Sin sorpresas en la colonia, como viene siendo habitual no parece que se vaya a lograr dicha unidad, por los intereses encontrados de la lideresa del partido morado Noemí Santana y algunos de los representativos de otras corrientes, al plantearse vetos, puestos en lista y otras condiciones inasumibles. Si la presumible división se acaba consumando vendrán los lamentos habituales en torno al ridículo, la división del voto, los egos, la lucha por los sillones y todo lo que queramos. Y en este punto me atrevo a plantear una pregunta: ¿es deseable y buena esa supuesta unidad de las izquierdas en las condiciones en las que se está planteando? Mi respuesta es un rotundo no. No es ni buena ni deseable esa unidad, para empezar porque se pretende la unidad de iniciativas políticas que pueden tener similitudes pero no son lo mismo, como tampoco son lo mismo una murga y una comparsa aunque las dos son carnavaleras, por eso actúan siempre por separado. Analicemos si no un momento los partidos y coaliciones que tenemos en las izquierdas alternativas.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/02/unidad-izquierdas-1024x587.jpg" alt="unidad izquierdas" width="618" height="354" class="alignleft size-large wp-image-3773" /><br />
A un lado tenemos una coalición formada por Izquierda Unida, Podemos y Si se Puede, partidos por todos conocidos, con dos que son el mismo partido, ambos con sede en Madrid, y un tercero de ámbito local como el Sí se Puede. Los tres, visto lo visto por la experiencia que tenemos, no ofrecen ningún tipo de ruptura o confrontación directa con el sistema, esto es, no van contra el capitalismo salvaje que nos condena, no al menos de manera clara y contundente, limitándose a jugar en el terreno político con iniciativas políticamente correctas aceptadas por el sistema (ecología, medio ambiente, algunos derechos sociales, feminismo, algunos derechos humanos), algo que hemos podido comprobar en lo pusilánimes que han sido en la defensa del derecho a la vivienda frente a gobiernos vendidos, fondos buitre, bancos y grandes corporaciones internacionales, por ejemplo, al tratarse de una lucha claramente fuera de lo políticamente correcto. Tampoco plantea esta coalición ningún tipo de cambio de estatus para Canarias hacia posiciones soberanistas, dado que dos de los tres partidos son de ámbito estatal y obediencia a Madrid, y el tercero no lo plantea abiertamente en ningún lado. Esto en cuanto a línea programática, pero si valoramos la coalición en términos de popularidad u oportunidad, nos encontramos con un partido como Izquierda Unida que unió su destino a Podemos cuando se entregó a ellos, y tenemos al partido morado bajo mínimos, con Yolanda Díaz la líder más valorada queriendo prescindir de la marca Podemos porque resta, y que en Canarias ha ofrecido una versión ciertamente lamentable, como muletilla triste del gobierno títere de las flores, con una de las peores consejeras de servicios sociales de la historia y un último episodio para llorar, cuando colocan de cabeza de lista a la municipales de Arona, uno de los ayuntamientos más importantes de Canarias, a un señor que antes estuvo en Coalición Canaria y en Nueva Canarias, despreciando a una muy comprometida, valiente y trabajadora Antonella Aliotti. Los terceros son los del Si se Puede, sin representación alguna en la provincia de Las Palmas, sobreviviendo en Tenerife con lo que hacen en La Laguna y lo que predican dos diputados en el parlamento que ya pasan de 60 años. Por último podemos valorar las formas en las que se trabaja desde esta coalición, lamentablemente son las de la vieja política, verticalidad, jerarquía, política desde arriba hacia abajo y poco o nada de escuchar a la calle o al pueblo canario. Con estos antecedentes no parece que vayan a ilusionar mucho al electorado, por mucho que se postulen como la opción más fiable a la izquierda del PSOE en Canarias.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/02/minimos.png" alt="minimos" width="781" height="494" class="alignright size-full wp-image-3774" /><br />
Entre medias, de momento en tierra de nadie, dos proyectos todavía sin novias intentando hacerse un sitio en el universo político de las izquierdas canarias, los de Más Canarias de Errejón, a mi modo de ver muy suaves, y muy verdes, para los que vale un análisis parecido a los anteriores, y los recién creados de la exdirigente de Podemos Meri Pita llamados Reunir Canarias, de los que poco puedo decir porque poco sé, salvo que llevan de cabeza de lista al Parlamento a una candidata que antes fue militante del Partido Popular, lo cual no parece la mejor de las presentaciones pensando en una campaña dura, a sabiendas de que se lo van a sacar seguro.<br />
Y así llegamos hasta la otra coalición en las izquierdas, la encabezada por el proscrito Alberto Rodríguez y su Proyecto Drago, en torno al que se han unido los independentistas de Ahora Canarias, además de los partidos Verdes Equo y Los Verdes de Canarias. De ellos diremos de entrada que tienen menos infraestructuras, menos base y menos capacidad económica que la primera coalición citada, dado que tres son partidos muy minoritarios y el Proyecto Drago acaba de nacer. Pero eso no debe suponer en principio un problema e incluso podría constituir una ventaja, al no haber tenido responsabilidad de gobierno en Canarias ni peso real en lo que ha pasado en las últimas décadas no están en teoría manchados por el devenir de los acontecimientos, ni por la mala fama que tienen los políticos en todos lados. Pero más allá de este detalle, lo que tenemos es a un exdiputado de Podemos en el Congreso que siempre molestó en Madrid por su estética y sus formas pegadas al pueblo, al que guillotinaron de mala manera por un asunto poco justificable, un exdiputado Alberto Rodríguez que nunca tuvo responsabilidad política en Canarias y que mantiene buena parte del apoyo que lo llevó a repetir como congresista en una segunda legislatura, que se presenta con un proyecto nuevo que lleva como bandera la obediencia Canaria, esto es, autonomía y libertad para decidir en todo sin que venga nada impuestos desde Madrid o desde cualquier otro lugar externo a Canarias. Además de esta premisa, muy importante, también les he leído en un reciente documento de la coalición que plantean un proyecto a largo plazo más allá de las elecciones, dando cabida con un papel relevante a colectivos sociales y movimientos ciudadanos. Y qué quieren que les diga: de entrada la música suena bastante bien, a mí al menos, pues llevo muchos años pensando y pidiendo una formación o Frente Amplio de izquierdas sin vasallaje a Madrid o a cualquier otro partido sucursalista. Porque está claro, la mayoría de problemas que afectan en la actualidad a Canarias tienen que ver con la imposibilidad para decidir desde aquí sobre lo que conviene o no conviene, una falta de soberanía o poder de decisión que nos lleva a ser esclavos y títeres de intereses ajenos a Canarias. También aciertan en mi opinión al plantear un proyecto a medio-largo plazo y al pedir la participación del pueblo, pues buena parte de los fracasos de iniciativas anteriores vienen dados por el cortoplacismo y la falta de participación ciudadana.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/02/7-estrellas.jpg" alt="7 estrellas" width="624" height="385" class="alignleft size-full wp-image-3775" /><br />
Con lo poco que llevamos analizado parece claro que una coalición de estos últimos con la primera de Podemos, Izquierda Unida y Sí se Puede no parece poder casar mucho, pues para producirse habrían de quedar subsumidas o anuladas algunas premisas de partida importantes y el proyecto grupal quedaría muy devaluado. Por otra parte la unión tampoco garantizaría mejores resultados, por el hartazgo general que hay entre la población con los partidos que han tenido responsabilidades de gobierno, y en especial con la marca Podemos que tanto ha traicionado a la gente. La unidad por tanto no es deseable ni conveniente en los términos en los que se plantea en la actualidad. Así las cosas, a mi modo de ver la única unidad posible y deseable en las izquierdas de Canarias es una unidad de corte soberanista claramente anticapitalista y base popular, sin vasallaje o rendición de cuentas a ningún otro poder externo a Canarias. Lo más parecido a este modelo que planteo es la confluencia que encabeza el Proyecto Drago, donde también hay por supuesto algunas incógnitas. De entrada no está nada claro que lo que postulan lo vayan a llevar a la práctica, y no sería la primera vez que aparece un proyecto político vendiéndonos motos de participación ciudadana y demás milongas, para luego volver a la vieja política jerárquica y elitista de siempre. Tampoco está claro que se atrevan a llevar una línea política claramente anticapitalista. Y aclaro, esta premisa es fundamental, pues la mayoría de lo que nos condena como sociedad, más allá de la falta de soberanía, viene dado por el capitalismo salvaje de la escasez, el pillaje y las corporaciones, de modo que no habrá mejora para Canarias si no planteamos jugar a otro juego, con otras reglas, más humanas, más  justas y más valientes. Y ahí está el problema, hace falta ser muy valiente para abanderar un proyecto político anticapitalista, en un mundo donde la mayoría llevan a un capitalista infectado dentro. De esta manera, si al final esta coalición se pliega a jugar con las reglas del juego políticamente correctas impuestas por el sistema, quedará convertida en la misma comparsa acompañamiento de siempre que poco o nada va a mejorar.<br />
<img src="http://www.versussistema.com/wp-content/uploads/2023/02/anticapitalismo.jpg" alt="anticapitalismo" width="900" height="471" class="alignright size-full wp-image-3776" /><br />
Y bueno, hasta aquí mi reflexión de hoy, veremos qué pasa en las próximas y decisivas semanas, y en qué queda todo este baile de máscaras y artificios.   </p>
<p><strong>Eloy Cuadra</strong>, <em>escritor y activista social. </em></p>
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