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Por un Mundo más Justo (M+J)… ¿tenemos un plan? 

Cuatro Elecciones Generales en 4 años y el partido Por un Mundo más Justo (M+J) sigue vivo y al alza, y es el único partido extraparlamentario que sube en los comicios de noviembre, un 37%, con 27.016 personas que confiaron esta vez en los que sueñan con un mundo más justo. Vaya por delante mi felicitación a los que han trabajado -me consta que muy duro- para conseguir tremendo logro concurriendo en la mayoría de circunscripciones electorales en tan poco tiempo. ¡Enhorabuena, se lo han currado! Pero esto va muy deprisa y no hay tiempo para dormirse. Llega una Asamblea General y es hora de que se hagan, es hora de que nos hagamos la gran pregunta: ¿CUÁL ES EL PLAN? 
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El partido existe desde el año 2004, no es poco, hay experiencia, hemos tenido tiempo de probar distintas fórmulas. ¿Juntarnos y trabajar en cada competencia electoral por un resultado testimonial y todos contentos es el objetivo? En mi experiencia como activista social y político en tantos años he conocido grupos que eran felices existiendo sin más, sin plantearse nunca ir más allá en resultados, efectos o impacto sobre la población. Es posible que este sea también el caso del partido Por un Mundo más Justo, y no habría mucho más que comentar. Confío no obstante en que exista un interés real en que el partido siga creciendo hasta lograr la presencia y la representación que merece, hoy más necesaria que nunca tras la explosión de la ultraderecha xenófoba en España, en la manera en que lo ha hecho. 

I.- Bien entonces, tenemos un plan, o al menos lo buscamos. Pero todo plan ha de desarrollarse en un espacio determinado y el nuestro ha de hacerlo en la España del año 2020. Bueno será pues mirar un poco a qué nos enfrentamos. 

En este punto, no es mi intención desanimar pero no parece muy propicia la realidad en la que hemos de trazar ese plan, ¿o tal vez sí?, según cómo se mire. Y la realidad es que la Ley Electoral que rige en España, lo hemos visto, prima sobremanera a los partidos regionalistas en detrimento de los que se presentan en toda España, como es nuestro caso. Por poner dos ejemplos muy claros: Ciudadanos necesitó un millón seiscientos mil votos para conseguir 10 escaños y Más País necesitó más de medio millón para conseguir 3, nada que ver con los 7 escaños que consiguió el PNV con poco más de 300 mil votos. 
por un mundo mas justo
 Ahora alguien dirá: “otros partidos también estuvieron como nosotros un día (Podemos, Cs, VOX) y han crecido”.  Cierto, está bien, pero bueno será mirar cómo y en qué contexto crecieron ellos para ver si nosotros podemos emularlos. 

Ciudadanos,
empezó como un partido local, regionalista, en Cataluña, y creció y se hizo fuerte con el impulso y la proyección que tenía su hasta ayer líder carismático Albert Rivera, ocupando el espacio que en Cataluña parecía haber dejado el PP y optando por posiciones de centro, moderadas, con una imagen de renovación y frescura con la que parecía tener cierto espacio dentro del arco político nacional.

Podemos nació en el 15M y creció a su amparo, recogiendo el descontento de los peores años de la crisis económica, contando además con la ayuda inestimable de los medios de comunicación que hicieron de Pablo Iglesias un personaje muy conocido antes incluso de que Podemos se conociera. Al margen de eso, ocupó un espacio a la izquierda del PSOE que estaba vacante o había dejado en cierto modo huérfano Izquierda Unida por anacrónica (El comunismo era algo de otros tiempos, era necesario crear algo parecido aunque con otro nombre, cuestión de marketing). 

Y VOX, el último que vamos a nombrar, dicen que fue un invento de José María Aznar para apretar al PP “blandito” Rajoy desde una posición más radical. Al margen de ese detalle su crecimiento se explica por sí solo en un contexto global propicio para los mensajes populistas, nacionalistas, proteccionistas y antiinmigracionistas como sucede en media Europa, en Inglaterra y aún más señaladamente en EEUU con el señor Trump. En España además juega a favor de VOX la mediocridad general de los partidos mayoritarios ya existentes y de sus líderes, el conflicto no resuelto en Cataluña, la polémica con el traslado de Franco y, añado, muy importante, la caída constante de Unidas Podemos en los últimos dos años, de dónde VOX se ha cobrado muchos votos de mucha gente de clase media-baja descontenta que vota a lo que ve nuevo o diferente sin reparar en el contenido de sus propuestas.   
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II.- Visto pues cómo crecieron estos tres partidos con los que en teoría podemos compararnos (no creo conveniente compararnos con el PACMA o Recortes Cero porque en realidad ellos están donde nosotros, muy por debajo de lo que hace falta para lograr un escaño), conviene ver si hoy, hay espacio en el arco político nacional para el M+J. Esa es la siguiente pregunta: ¿tenemos espacio? Pensemos en ello.
 
Así, empezamos por lo que hay más a la derecha, tenemos la ultraderecha que representa VOX, luego está el PP, luego Ciudadanos, en el centro, si es que se aclaran y no desaparecen antes, luego el PSOE en el centro izquierda, y luego Unidas Podemos más a la izquierda. 

Sí, ya sé que en el M+J y en otros ámbitos se tiende a pensar que la dialéctica derecha-izquierda está ya superada, por otra que habla de los de arriba y los de abajo, o los que tienen y los que no tienen, o cómo queramos llamarla. Lo cierto es que la dialéctica derecha-izquierda sigue muy viva por mucho que algunos pretendamos superarla, y con ella nos debemos entender. 

Y la respuesta es un rotundo sí. Sí hay espacio para el M+J en el contexto político actual, aunque, de momento, solo es un espacio potencial, que dependerá de lo que logremos hacer. Potencial o no, lo hay por dos razones fundamentales, una porque frente a todo movimiento en una dirección (VOX: racismo, xenofobia) siempre surge su contrario (M+J: altermundismo, Derechos Humanos), y dos porque si se consuma el gobierno de PSOE con Unidas Podemos, a tenor de las presiones que van a soportar, Unidas Podemos se presume que deberá abandonar su posición más a la izquierda en la defensa de los Derechos Humanos de las personas que menos tienen para ajustarse a lo que es gobernar en España, ejercicio en el que deberá moderarse para contentar al sector más poderoso, que no es otro que el económico. Al margen de ello, no parece probable que este gobierno o cualquier otro vaya a reducir las desigualdades en España, la pobreza aumenta y mucho me temo que seguirá aumentando, y en ese espacio, en la lucha contra las desigualdades creo que M+J tiene espacio suficiente para crecer si lo hacemos bien. 

III.- Parece pues que sí hay espacio potencial para nosotros en el espectro político actual. Bien, pero… ¿cómo nos ganamos ese espacio? Esa es la siguiente pregunta que habremos de hacernos. ¿Cómo crecer y darnos a conocer hasta el punto que podamos optar a escaños e influir así de verdad en las decisiones que se toman en España? 

¿Al estilo de Podemos? Creo que no. Ya no hay 15M, muy al contrario, vivimos en tiempos de apatía y desazón generalizada, y tampoco tenemos a un líder conocido que pueda hacerse un hueco en los medios. ¿Lo hacemos al estilo de VOX? Creo que tampoco es posible, no hay una fracción del PSOE, de Unidas Podemos o de otro gran partido que quiera apostar por nuestra opción, tampoco hay una corriente mayoritaria en la sociedad que apunte en nuestra dirección, más bien al contrario. Luego, sólo nos queda hacerlo, en cierta medida, al estilo de Ciudadadanos, esto es, creciendo desde un trabajo arduo y dedicado desde el ámbito local. 
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Y así llegamos a la última parte de nuestro recorrido. Parece pues que sí hay un plan, o al menos podría haberlo. ¿Estamos dispuestos a trabajar desde lo local? Y en caso afirmativo, ¿cómo hacerlo? Veámoslo.

IV.- Tenemos un  plan: crecer desde el ámbito local.
Aviso a navegantes, esta es la vía más difícil, porque es la más lenta y la que más trabajo necesita, pero es la única viable. Ahora bien, trabajar desde lo local es algo muy genérico, convendría pues matizar un poco, y mi propuesta en este sentido es la siguiente. 

El grupo es la base.
No podemos trabajar desde lo local si no hay gente en ese espacio geográfico concreto dispuesta a trabajar. Así las cosas, debemos fijar el espacio geográfico desde el que queremos empezar a trabajar (un municipio, una comarca, una ciudad) y conformar un grupo de trabajo con gente que viva en esos mismos sitios. Formar estos grupos será probablemente la tarea más difícil, a la que debemos llegar planificando asambleas locales previo trabajo de difusión y contacto con otros colectivos, grupos y ciudadanos que pudieran estar interesados en participar. Dependiendo de las dimensiones de la localidad así necesitaremos gente, pero mínimo 4 personas serán necesarias para conformar cualquier grupo de trabajo. 
 
Una vez conformado el grupo habrá que decidir en qué ámbitos de lo político nos movemos y trabajamos, al objeto de no dispersarnos y optimizar las energías, a lo que yo propongo tres ejes básicos.

1). Derechos Sociales. En un contexto ciudadano de pérdida continua de derechos, de derechos sociales básicos como son la vivienda, la alimentación, los suministros básicos, la sanidad o la educación, será en este terreno en el que deberemos priorizar, toda vez que el partido ha luchado desde su creación por erradicar la pobreza en el mundo. En el mundo, bien, pero empezando por nuestro mundo más cercano. Sólo así, luchando a la par por erradicar las desigualdades en el mundo lejano y también en nuestro mundo cercano podremos empezar a llegar a buena parte de esa población más precaria de nuestras ciudades y pueblos que ahora opta por opciones como VOX sin ser franquistas, fascistas, racistas o empresarios ricos. 

2). No violencia y Derechos Humanos. Derechos Humanos, por supuesto, lo que el partido ha defendido desde hace muchos años, los derechos humanos de las personas migrantes, en España y fuera de España. Diálogo, cooperación, soluciones globales a problemas globales, no fronteras, muros, concertinas, nacionalismos excluyentes, proteccionismo y ese apocalíptico “¡sálvese quien pueda!”. Defensa de los Derechos Humanos, si, siempre de la mano del rechazo tajante a cualquier expresión o forma de violencia. Porque violencia es la esencia de nuestros tiempos. Violencia, también física, contra los inmigrantes al negarles prácticamente todo; violencia, económica y estructural, contra las familias que menos tienen por privarlas de derechos básicos elementales para una vida digna; violencia, física y de otra índole, contra la mujer; violencia, contra nuestros ecosistemas que se deterioran a velocidad alarmante; violencia, contra nuestros ancianos abandonados a su suerte en muchas ocasiones faltos de cuidados, y así en otros tantos ámbitos de nuestra vida, la violencia siempre como factor común. 
 
3). Trabajo desde la cercanía (el partido como herramienta al servicio de los ciudadanos). Dada la situación actual en nuestro país, trabajar en el ámbito local por los Derechos Humanos y por los Derechos Sociales frente a cualquier tipo de violencia ya es trabajo más que suficiente para cualquier grupo que se constituya. Con este campo de acción desde el que desarrollar nuestras propuestas estaremos mostrando que somos algo o bastante más que un partido altermundista que lucha por erradicar la pobreza en el Tercer Mundo y defiende un trato justo a inmigrantes y refugiados. “Piensa globalmente, actúa localmente”, es el lema del altermundismo, y nosotros lo aplicaremos. Pero creo necesario apuntar una cuestión más al respecto, en la forma de llevar adelante este trabajo. Porque si hay algo que en mis muchos años de activismo desde lo social he comprobado y sufrido en la clase política es la distancia, la distancia que los partidos políticos ponen frente a los problemas de los ciudadanos, un detalle que hace que los políticos sean habitualmente tan mal vistos entre los ciudadanos. El partido es o suele ser un grupo cerrado y jerarquizado donde se trabajan propuestas para llevar a los plenos según interese políticamente o no, propuestas que casi nunca llegan a nada por el maquiavélico juego político de los plenos (no te aprueban nada si no estás en el gobierno). Y la realidad es que los partidos, salvo contadas excepciones, casi nunca están con los problemas reales, concretos, de la gente. Si M+J quiere ser algo diferente y crecer desde lo local, y llegar y aglutinar a mucha más gente, debe dar ese salto desde el grupo cerrado y convertirse en una herramienta abierta al servicio de la gente. ¿Cómo se consigue eso? Estando con los problemas concretos de la gente, desde la cercanía, preferentemente desde lo local, aunque no siempre (ejemplo el caso de la niña Gift que denunciamos y defendimos con éxito en el pasado), y en la medida de lo posible conocerlos, defenderlos y seguirlos hasta su resolución. Y nadie mejor para ello que la gente que conforma el M+J en la actualidad, muchos pertenecientes a colectivos que trabajan en lo social y en cooperación. 

Aún por esta vía no está garantizado el crecimiento y la implantación del partido allá donde se forme un grupo, porque no deja de ser un partido (mal visto por lo general), y porque jugamos muy a contracorriente abanderando la solidaridad, la justicia social y los Derechos Humanos en un mundo cada vez más egoísta, injusto y desigual, pero es sin duda LA MÁS HONESTA y la única posible que acierto a vislumbrar.   

Eloy Cuadra,
Santa Cruz de Tenerife,
Noviembre de 2019.

  

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